Perlas líquidas había en tu rostro
y yo, viéndolas fluir en ríos de tristeza ...
y lo que mas he temido,
que aunque soy quien te adoraba tanto,
no pude saber la razón de tu llanto
Morían en mis dedos, así a sido...
El tiempo ha pasado,tu llanto ha cesado...
Tu cabeza reposa en otro nido,
pero el pesar por lo no sabido,
me atormenta de cuando en cuando...
Que yo, adorándote tanto...
jamás supe, ni sabré,
la razón de tu llanto...
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